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GRACIAS, CALIXTO!

Las multitudinarias manifestaciones de reconocimiento y afecto del pueblo antioqueño y de innumerables personas e instituciones de todo el país y de muchas partes del mundo, con motivo de la muerte trágica del padre Gustavo Vélez, mxy, nos han dejado una lección imborrable en la mente y corazón de nuestro Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal. Ayer, viernes 11 de septiembre le dimos nuestro último adiós con lágrimas de tristeza, que se confundían con agradecimiento y afecto, a quien fue formador y maestro de varias generaciones de Javerianos. Se nos fue a la casa del Padre celestial el hermano y amigo incondicional de todas las horas, el ameno escritor en prosa y poesía, el comunicador y pedagogo incomparable, el amigo de la fina ironía y de los chistes de altura. Quienes en el IMEY seguimos de cerca sus pasos en los últimos 20 años sabemos de su amor al Instituto y de su trabajo incansable en la promoción vocacional y en la animación misionera del pueblo de Dios como comunicador y conferencista en muchas diócesis de Colombia y el mundo.
Gustavo murió como mueren los profetas: en total soledad y completa oscuridad, con sus manos blancas, congeladas, y gritando con Jesús en el calvario: “Dios mío, Dios mío, porque me has abandonado”.
En la historia de 82 años de vida de nuestro Instituto de Misiones ya es larga la lista de compañeros MXY que nos han legado su testimonio y su compromiso incondicional en el anuncio del Evangelio. Para cada uno de ellos nuestra memoria eterna. Recordamos hoy especialmente a Monseñor Gerardo Valencia Cano, amado y llorado por su pueblo bonaverence; a Monseñor Jesús Emilio Jaramillo, quien derramó su sangre como testigo de primera mano del conflicto interno que desangra a nuestro país desde hace ya más de 4 décadas y ahora Calixto, quien nos deja el legado de su noche oscura.
En la última Eucaristía que él presidió en el canal de TELEVIDA, el pasado martes primero de septiembre, durante la homilía el padre Gustavo leyó estos versos de San Juan de la Cruz, que hoy adquieren un significado especial como presagio de su noche oscura en el cerro de San Sebastián:
Cantar de la alma que se huelga de conocer a Dios por fe
¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre,
aunque es de noche!.
Aquella eterna fonte está ascondida.
¡Que bien sé yo do tiene su manida
aunque es de noche!
Su origen no lo sé pues no le tiene
mas sé que todo origen della viene
aunque es de noche.
Sé que no puede ser cosa tan bella,
y que cielos y tierra beben della
aunque es de noche.
Bien sé que suelo en ella no se halla
y que ninguno puede vadealla
aunque es de noche.
Su claridad nunca es escurecida
y sé que toda luz de ella es venida
aunque es de noche.
Sée ser tan caudalosos sus corrientes,
que infiernos cielos riegan y a las gentes
aunque es de noche.
El corriente que nace desta fuente
bien sé que es tan capaz y omnipotente
aunque es de noche.
El corriente que de estas dos procede
sé que ninguna de ellas le precede
aunque es de noche.
Aquesta eterna fonte está escondida
en este vivo pan por darnos vida
aunque es de noche.
Aquí se está llamando a las criaturas
y de esta agua se hartan, aunque a escuras
porque es de noche.
Aquesta viva fuente que deseo
en este pan de vida yo la veo
aunque es de noche.
San Juan de la Cruz
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