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INERARIO DE UN MISIONERO JAVERIANO DE YARUMAL: P. ROBERTO SAMANIEGO ALVAREZ
Rendimos homenaje de gratitud y admiración al padre Roberto Samaniego Álvarez, misionero Javeriano de Yarumal de origen ecuatoriano, quien a sus 82 años, desde su silla de ruedas, continúa su acción evangelizadora y su testimonio misionero. Les ofrecemos esta reseña biográfica del padre Samaniego
El Padre Roberto Samaniego Álvarez es un ecuatoriano ilustre, nacido en Azogues, en 1927. Su familia es Azuaya del Sigsig. A la edad de 11 años su tío, el Padre Augusto Samaniego, misionero en el Putumayo Colombiano, lo llevó allí a unas vacaciones donde conoció a Mons. Miguel Ángel Builes, el Obispo Misionero de América y fundador del Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal, quien lo invitó a ser seminarista de los Misioneros Javerianos como son conocidos en Ecuador. El Padre Roberto escuchó la voz de Dios y se lanzó por estos caminos misioneros.
Realizó entonces sus estudios de bachillerato en Yarumal Colombia y recibió allí mismo su ordenación sacerdotal el 31 de Octubre de 1954. Su primera misión fue en Cubará, Santander, Colombia con los indígenas Tunebos. Luego fue enviado a Barranquilla para trabajar con gentes pobres donde ayudó a fundar un barrio hasta subir el nivel mismo de la gente.
En 1960 fue designado al Vicariato de Buenaventura en la costa pacífica de Colombia. Allí el padre Roberto realizó muchos proyectos como la construcción del Templo de la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús. Acompañó como capellán los obreros del Puerto, dejando como recuerdo una cooperativa de Ahorro y Crédito, que existe hasta el día de hoy. Su siguiente misión, con el ideal de trabajar entre los más pobres fue en l a ciudad de Cali, Colombia, en el barrio la Campiña, construyendo el templo de Ntra. Sra. Del Carmen, entre muchas otras obras realizadas.
El Instituto de Misiones de Yarumal se abrió en sus gestas misioneras al Ecuador y fue el Padre Roberto el primero en llegar. Fue recibido en la Arquidiócesis de Cuenca por Mons. Manuel Serrano Abad, dándole como encargo la parroquia de Molleturo y Chaucha, parroquias rurales, marginales y difíciles donde los misioneros tenían un gran campo de acción delante de ellos. Las obras realizadas fueron de magnitud y con una gran conciencia por el desarrollo integral de estos pueblos. El P. Roberto es recordado con mucho cariños por los feligreses por su empeño en los trabajos comunitarios y sociales. De ello son testimonio vivo el Colegio de Molleturo y la Emisora local y la llegada del teléfono por primera vez esta lejana parroquia. Fundó una cooperativa de múltiples servicios y asentó unas solidas organizaciones populares. Recorrió a lomo de mula todos los recintos desde el páramo del Cajas hasta las ardientes hondonadas de la costa.
Años después, los Misioneros Javerianos de Yarumal asumieron por petición del Sr. Arzobispo monseñor Álvarez, la Parroquia San Pedro de Sayausí. Se une al P. Roberto el P. Jesús Osorno, el P. Javier Gil, el padre Orlando Osorio y el P. Uruburu -fallecido en su juventud en Sayausí-. Sayausí era el centro javeriano desde donde se acompañaban las parroquias de Molleturo, Chaucha y años después se prestó un servicio pastoral a la parroquia de San Joaquín.
Las necesidades de formar educativamente la región con líderes de comunidades llevaron al P. Roberto y su equipo a fundar el colegio Javeriano con el objetivo de educar y capacitar a la gente del campo. En esos años Sayausí vio muchas gentes de recintos alejados de Chaucha, de Molleturo y de otras partes del país venir al internado Javeriano.
El padre Roberto en su búsqueda de crear cooperativas como un recurso social de agrupación para fines de desarrollo económico y social, como ya lo había hecho en Colombia, vuelve a revitalizar este ideal. Se lanza entonces a la creación de la Cooperativa de Sayausí. Para ello llamó a 11 jóvenes y con sus aportes personales inició la Cooperativa JEP (Juventud Ecuatoriana Progresista). Gracias a los principios que sembró este fundador y la comunidad de los Misioneros Javerianos de Yarumal, la Cooperativa JEP ha alcanzado un desarrollo ejemplar llegando a posicionarse entre las primeras de Ecuador.
El Padre Roberto, quien fue forjado en el seminario de “Contento” en Yarumal, Antioquia, Colombia, se convirtió con el pasar de los años, en un titán del desarrollo. Se veía continuamente con picos y palas, animando las comunidades de Molleturo y Sayausí en el trazado y ejecución de la carretera Cuenca-Molleturo-Naranjal. Es emocionante escuchar la manera como llevó el primer vehículo hasta Naranjal, pasando por la cumbre nevada del Cajas en esos años y haciendo escala en Molleturo.
Regresa a Colombia y por segunda vez al Puerto de Buenaventura, a las cabeceras del río San Juan donde funda la Cooperativa San Juan para aserradores, gracias a la ayuda de la organización Adveniat. Hoy es una cooperativa prospera en la región maderera del Pacífico Colombiano. Varios años pasó como misionero en el Bajo Calima, no lejos de Buenaventura, fundando la parroquia San Francisco Xavier con una esmerada atención pastoral al pueblo afro-colombiano.
Posteriormente fue destinado por el Superior para hacerse cargo del Seminario Javeriano en Sayausí Cuenca. En sus manos estuvieron muchos de los jóvenes sacerdotes javerianos que pudieron aprender de él lo que significa ser sacerdote: “Estar al servicio de la comunidad cristiana y buscar el Reino de Dios a través de los elementos humanos.”
En el presente el padre Roberto Samaniego se encuentra en Sayausí en su lecho de enfermo a causa de una enfermedad en su sistema óseo que le impide moverse. Desde su silla de ruedas y con la nostalgia del trabajo duro y de su celo ardiente que siempre los caracterizó, el padre Roberto dedica sus días a la oración y la contemplación, como siervo inmolado, que le da plenitud a su obra. Gracias padre Roberto por tu testimonio que es una luz que no se apagará nunca.
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INTENCION MISIONERA |
Enero 2012
General: Para que las víctimas de desastres naturales reciban el alivio espiritual y material necesario para reconstruir sus vidas.
Misionera: Para que el empeño de los cristianos a favor de la paz sea ocasión para dar testimonio del nombre de Cristo a todas las personas de buena voluntad.. |
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