Apaguen los celulares, por favor!
| Juan de Jesús Solórzano, mxy |
|
 |
| P. Juan Sólorzano (con barba) acompañado por otros misioneros |
Hace dos años y medio llegué a esta nueva Misión en Mondolkiri. Es la primera vez que la Iglesia en Camboya empieza una misión entre las más de quince minorías étnicas de la región. Es un privilegio y un regalo para los Misioneros de Yarumal que esta nueva misión nos haya sido encomendada. Por ahora solo hacemos presencia entre los Bunong pero la esperanza es que muy pronto en diez o quince años, estemos proclamando el Evangelio entre otros grupos étnicos en Mondolkiri y Ratanakiri provincias del nororiente de Camboya en la frontera con Vietnám.
Empecé solo, ya tengo un compañero el P. Joseph del Instituto de Misiones de Corea, y en los próximos días tres hermanos Maristas vendrán a reforzar el equipo.
El plan a corto plazo, es reforzar y estructurar un poco más las dos comunidades cristianas entre los Bunong en Busra y Dak Dam. Los Bunong, uno de los grupos nativos recibieron el Evangelio y fueron Bautizados en Vietnam y han regresado a Camboya en los años 1993-94. Además nos proponemos aprender el idioma Bunong y luego, no sabemos cuando, iniciar nuevas misiones entre los Bunong en los límites con la provincia de Ratanakiri. Y con ayuda de Dios en medio de otros grupos étnicos como los Stieng, Kraol, Jarai, etc.
Busra es una comunidad muy pequeña, tenemos carretera buena hace apenas un año y medio. Durante la estación de lluvias el acceso es muy difícil pero aún así la tecnología no se ha hecho esperar.
Los domingos, antes de empezar nuestra celebración, lo primero que hay que decirle a la pequeña comunidad es: “apaguen sus celulares, por favor.”
Y es que el celular en estas regiones no es una opción, aquí no puedo optar si tengo teléfono o no. Simplemente hay que tener uno, no es un lujo sino una necesidad. Antes había que caminar dos o tres horas para venir a buscar un repuesto para una moto-bomba, o moto-sierra; ahora se llama por teléfono y alguien lo trae. Igual para tomar decisiones respecto a un enfermo o un estudiante en nuestra comunidad.
Antes el único carro que transitaba por estos caminos era el de la Iglesia, ahora tenemos carretera pavimentada a Dak Dam y transporte público a Busra. Dos mini-bus al día, la Iglesia ya no necesita tener carro. Tenemos Internet en el teléfono y la mayoría de la gente habla como mínimo tres idiomas: Bunong, Vietnamita y Khmer. La/os niña/os hablan un poco de Inglés y algunos saben dos o tres frases en Francés.
Gracias a todos, familiares, benefactores y amigos, que desde la distancia nos acompañan en esta caminada misionera por los polvorientos caminos del norte de Camboya.
|