EN LA FESTIVIDAD DE MARÍA INMACULADA
HOMILIA DEL PADRE AUGUSTO JARAMILLO
Celebración en la FRATERNIDAD DE EMAÚS, MEDELLÍN
Diciembre 8, 2009
LA PURÍSIMA:
“María fue una mujer del pueblo, pobre, sencilla y humilde. Ayudó a todo el mundo, pero no hizo milagros. Trabajó de criada en casa de su parienta Isabel y allí le cantaba a Dios que se había fijado en ella. Se casó con el carpintero de Nazareth porque estaba enamorada de él. Así le gusta a Dios que se case la gente” (P. Calixto).
Para nombrar la festividad del 8 de diciembre, la Iglesia usa dos expresiones: La Inmaculada (la NO manchada) que nos transmite la doctrina de la Iglesia al enseñarnos que tú, María, la madre de Jesucristo –Dios, fuiste preservada del pecado original. No fuiste arañada ni lacerada por las garras infernales. A tu ser no saltó el pringue sucio de la culpa original. Fuiste la NO CONTAMINADA, en el orden material y espiritual. Ciertamente que esa expresión es tenida como desafortunada por mostrarse negativa: NO lacerada, NO manchada; en positivo, ahora: Llena de belleza, abundante en dones, prosperidad, gracia y riqueza.
Es el motivo por el cual muchos de nosotros en los pueblos de América Latina preferimos la expresión precisa y afortunada de “LA PURÍSIMA”.
Yo también prefiero honrarte con este más selecto vocablo, porque la expresión me refleja el misterio, la prerrogativa al derecho, con más positivo relieve, de nitidez, de avance, de abundancia.
LA PURÍSIMA –expresión esta- que de modo más perfecto señala el privilegio: el SI, lleno de luz y afirmativo: el SÍ que sobre ti derrama los dones del Altísimo, el SÍ que te proclama la llena de dulces encantos, el SÍ del Espíritu Santo que te cubrió con su sombra, el SÍ del Hijo de Dios que se fabricó, se hizo de ti, tomando cuerpo mortal. SÍ, la llena de Gracia, SÍ, la llena de Dios.
“Y Dios no tenía madre y Dios la quiso tener, por no morirse de envidia se inventó lo de Belén.” ¡Qué hermosas las expresiones de Martín Descalzo y qué incomparable su significado!
Este don lo hizo Dios en ti para elevarte, para enaltecer tu dignidad de madre, para darte el abrazo purificador de la divina gracia y en ella de todos los bienes.
Si nuestros primeros padres nos entregaron esa admirable sorpresa de la vida al traernos a la existencia; por desgracia, también fueron nuestros primeros matadores al entregarnos esa VIDA lacerada, corrompida, manchada por el vicio y por la pérdida de DONES. Pero ahora esa misma culpa por herencia, es dichosa por GRACIA y bendición.
Te preservó el Señor, María, de toda infamia, de toda lacra, deshonra o mancha original, “para que en la plenitud de la GRACIA fueses digna madre de tu Hijo, imagen y comienzo de la Iglesia, llena de juventud y de limpia hermosura. Purísima habías de ser, María Virgen, para que nos dieras al Cordero inocente que suprime la culpa y multiplica la gracia en nuestro mundo. Purísima la que entre todos los hombres, eres abogada de gracia. Ciertamente, Dios te hizo, María, con la esencia de todos los perfumes, con la síntesis de todas las virtudes, con la suma de todos los aromas, con la gracia de todas las bellezas.
Por eso ahora, unidos a los ángeles del cielo, te aclamamos llenos de alegría: “Casta, ideal, magnífica y triunfante: LA PURÍSIMA.
Medellín, diciembre 8, 2009. Padre Augusto Jaramillo G. |