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VATICANO
VATICANO - El Papa en el Ángelus recuerda a los misioneros asesinados en África, “han sido fieles testigos del Evangelio, que han sabido anunciar con valentía, incluso arriesgando su vida”, e invita a “vivir en la realidad de todos los días lo que el pesebre representa”
Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) – “Esta semana me han llegado tristes noticias de algunos países de África acerca del asesinato de cuatro misioneros – ha dicho el Santo Padre Benedicto XVI después del rezo del Ángelus el domingo 13 de diciembre –. Se trata de los sacerdotes Padre Daniel Cizimya, Padre Louis Blondel y Padre Gerry Roche y de Sor Denise Kahambu. Han sido fieles testigos del Evangelio, que han sabido anunciar con valentía, incluso arriesgando su vida. Expresando mi cercanía a los familiares y a las comunidades que son en el dolor, invito a todos a unirse a mi oración para que el Señor los acoja en Su Casa, consuele a cuantos lloran su partida y traiga, con Su venida, reconciliación y paz”.
En el habitual discurso antes del Ángelus, Benedicto XVI evidenció el tema de la alegría, que caracteriza la liturgia del tercer domingo de Adviento: “La madre Iglesia, mientras nos acompaña hacia la Santa Navidad, nos ayuda a descubrir el sentido y el gusto de la alegría cristiana, tan distinta de la del mundo”. Asimismo saludó a los numerosos niños de Roma presentes en Plaza San Pedro para hacer bendecir por el Papa las estatuillas del Niño Jesús que pondrán en sus pesebres, y les recordó que “es necesario tratar de vivir en la realidad de todos los días lo que el pesebre representa, es decir, el amor de Cristo, su humildad, su pobreza”. “El pesebre es una escuela de vida – dijo también el Papa – donde podemos aprender el secreto de la verdadera alegría. Esta no consiste en tener muchas cosas, sino en el sentirse amados por el Señor, en el hacerse don para los demás y en el quererse”. (S.L.) (Agencia Fides 14/12/2009;
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ASIA
MYANMAR - “El testimonio de los laicos da esperanza para la Iglesia en Myanmar”, dice a Fides el Delegado Apostólico, Mons. Pennacchio.
Loikaw (Agencia Fides) – El empeño de los laicos, testimonio de fe y el entusiasmo de los jóvenes por la misión son “la promesa y la esperanza para la Iglesia en Myanmar”: es cuanto declara a Agencia Fides Su Exc. Mons. Salvatore Pennacchio, Delegado Apostólico en Myanmar, al retornar de un viaje en la ex Birmania, donde se estuvo algunos días para la Ordenación episcopal del Obispo Auxiliar de Loikaw, Mons. Stephen Tjepe, y para la Ordenación sacerdotal de dos diáconos.
El Nuncio quedó muy edificado por la fe genuina y por el entusiasmo de la comunidad local, que continua viviendo y proclamando el Evangelio no obstante las limitaciones y las dificultades: “Una vez más he podido tocar con la mano, la fe simple y genuina de los fieles de Loikaw. Es una comunidad que está creciendo en la fe, con el don de muchas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. El testimonio de los “zetaman” (literalmente “pequeños evangelizadores”), que constituyen un Instituto secular diocesano para la catequesis, da esperanza para el futuro de la Iglesia en Myanmar. La diócesis de Loikaw ha sido enriquecida ulteriormente por el don de un Obispo auxiliar y dos nuevos sacerdotes. Las perspectivas son muy alentadores, sobre todo por el entusiasmo que se respira. Hay mucha gratitud por quien ha traído la Buena Nueva a Myanmar: la comunidad está aún muy vinculada y es muy reconocedora de los sacerdotes del Pontificio Instituto Misiones Extranjeras, que trajeron el Evangelio hace 100 años”, declaró a Fides Mons. Pennacchio.
Mons. Pennacchio – junto al Obispo Sotero Phamo de Loikaw y con el Arzobispo metropolitano Matthias U Shwe de Taunggyi- confirió la ordenación episcopal a Mons. Stephen Tjephe, Auxiliar de Loikaw. El rito fue precedido por la procesión de más de 200 sacerdotes provenientes también de otras diócesis. En la homilía, el Delegado Apostólico citó las tres características del Obispo: la fidelidad, la prudencia y la bondad, haciendo referencia a una homilía del Papa Benedicto XVI. La liturgia estuvo muy bien cuidada y acompañada por cantos en latín y en lenguas locales. Fue seguida por unos 30 mil fieles, que llenaban todos los espacios de la Catedral.
Tras el rito religioso, Mons. Pennacchio bendijo el edificio de dos pisos del nuevo Centro Pastoral diocesano de Loikaw, dedicado al Buen Pastor.
El representante pontificio presidió también la Santa Misa para la ordenación sacerdotal de dos diáconos y para la Primera Comunión de unos cien niños. (PA) (Agencia Fides 11/12/2009; líneas 29, palabras 428) |
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Presencia Misionera
más allá de las fronteras! |
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| EditRegion4 |
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