Padre Arnulfo Vargas Urrego mxy
Testigo del amor de Dios entre los musulmanes
Nelson Torres T. mxy
En el Instituto de Misiones de Yarumal, existen muchos misioneros discretos que en medio del silencio, trabajan con entrega y generosidad. Sin sobresalir, realizan una experiencia de comunión cristiana con comunidades ajenas a nuestra fe.
El padre Arnulfo Vargas Urrego, es uno de esos misioneros digno de resaltar por su ejemplar desempeño al servicio del anuncio del Reino de Dios entre los pobres que no conocen a Jesucristo.
Ordenado sacerdote el 22 de noviembre de 1980, fue destinado a colaborar en animación misionera y pastoral vocacional en Colombia y Ecuador. Después de esta fecunda experiencia fue nombrado para estudiar en Bélgica, allí partió para el África occidental en el año 1991.
Desde entonces presta sus servicios pastorales en Mankonó, en el norte de Costa de Marfil, a los hermanos africanos de tradición musulmana. El padre Arnulfo, es testigo de evangelio. Allí ha roto las barreras culturales y religiosas haciéndose uno más con aquellos hermanos, que disfrutan de su presencia y de su ministerio sacerdotal misionero; estuvo en Malí estudiando la lengua Bambará, y aún sin conocer la lengua lograba llegarle a la gente.
Cuando los enviaban a hacer la práctica en la lengua, la gente del desierto lo traía hasta la casa y sentían una gran admiración por él. El padre Arnulfo habla un lenguaje universal: el de la entrega y el servicio. El padre José Morales, de los misioneros de África, decía que el padre Arnulfo era todo corazón, y que eso lo hacía un gran misionero.
Damos gracias a Dios por este misionero, oramos por él, por su comunidad en Mankonó, por sus papás, Carlos Enrique y Anadelfa, residentes en Medellín, que sin acostumbrarse a su lejanía, lo apoyan y lo animan en su misión.
Que Dios bendiga a este misionero que nos ha enseñado lo que es la entrega sin intereses personales. |