Experiencia Misionera en Cuba
Fabián López A. mxy
El sol me abraza porque es libre, estoy aquí en este instante con mi mente poblada de tantos amigos. Mi pensamiento salpicado de razones para estar “acá” llenando de sentido este preciso momento de mi vida seguro de un amor que convoca, provoca y convida el aliento de un pueblo que es motivo suficiente de infinita vocación.
Vivo ahora – desde hace unos cuantos días- en la región oriental de esta Isla de Cuba, próximo a la Sierra Maestra, con gente campesina, sencilla, acogedora con una ya larga experiencia que los ha hecho expertos en hacerle sentir al que llega lo “qué es estar en familia”.
Ha sido un verdadero jubileo en mi vida de encuentro, de vivencias, de oración ante todo con una realidad que solo conocía por libros y discursos a veces acalorados por emociones de una adolescencia que ya no está, pero lo cierto es que hacer de la misión una experiencia vivida es algo que no se encierra en ningún libro ni en ningún discurso por más lucido que se esté.
Siento que este es un buen lugar para una linda experiencia de primera evangelización ahora que viven generaciones enteras que no conocen esta buena nueva. Hay un buen ambiente, mucha curiosidad, la gente es cariñosa, acogedora. El sistema de Gobierno de esta Isla tiene relaciones respetuosas y hasta cordiales con la Iglesia. Sería una bonita experiencia para muchos Javerianos y laicos – la visita de Juan Pablo II marcó una nueva etapa en el caminar de la Iglesia después de la revolución- para muchos que no tendrían que afrontar el problema lingüístico, (entre el cubano y el colombiano hay mucha simpatía y empatía) otros que quieren otra experiencia diferente Cuba es una buena oportunidad.
Hay mucho trabajo por hacer comunidades enteras donde no hay presencia de Iglesia, generaciones completas que nunca han visto la Iglesia y las comunidades que existen son frágiles y es necesaria la presencia de agentes pastorales. Veo a la gente ilusionada con la posible llegada de religiosos; estoy más que seguro que el que venga se sentirá javeriano cien por ciento por el carisma y al mismo tiempo se encariñara de este pueblo. Acá no hay problema de edad. La gente expresa su cariño y su curiosidad por esto de la Iglesia. Son tiempos nuevos que se viven y que podemos aprovecharlos y como IMEY enriquecernos a un para la pastoral vocacional. Ya les iré contando mas experiencia vividas.
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