KDOL LEU, UN PUEBLO PARA LA LIBERTAD
Autor del artículo: Padre Iván Campaña, Misionero Javeriano de Yarumal, ecuatoriano, quien presta sus servicios misioneros en la Prefectura Apostólica de Kompong Cham, nororiente de Camboya. El padre Iván nos comunica su experiencia de primera evangelización y acompañamiento de pequeñas comunidades católicas en la zona de Kdol Leu, un poblado a orillas del río Mekong.
La comunidad de Kdol leu fue fundada por el Padre Jean Lazar (1847 – 1913), Misionero de Paris (MEP) hace 127 años. El P. Lazar, quien se había ubicado en esta zona, emprendió un viaje por el río Mekong en búsqueda de madera para construir una Iglesia, emprendió un viaje por el rio Mekong y llegó a una zona conocida como Kzach Pchhe, donde pudo conseguir madera con facilidad.
Cuando el Padre Lazar arribó al lugar se encontró con un grupo de esclavos quienes cortaban y preparaban la madera para que su mayordomo francés la comercializara. Al ver esta realidad el Padre Lazar, MEP, decidió buscar todos los medios posibles para conseguir la libertad de aquella pobre gente. El Padre Jean se puso en contacto con las autoridades de la región y con el rey de Camboya hasta lograr el objetivo de darles libertad a estos esclavos y brindarles un nuevo camino para su realización como personas, con derechos para decidir sobre el futuro de sus vidas.
Cuando los esclavos obtuvieron su libertad, pidieron al Padre Lazar les permitiera vivir con él, ya que ellos no tenían posibilidades de irse a otro lugar. El misionero decidió comprar una tierra en ese mismo lugar y construyó viviendas para albergarlos. Así comenzó el poblado que hoy conocemos como Kdol Leu, a orillas del río Mekong, al nororiente de Camboya. El padre Lazar dejó consignado su inmenso gozo interior por haber contribuido en la liberación y realización de este grupo de esclavos y emprender, así, la construcción de una nueva comunidad para el Reino del Padre. El padre Lazar experimentó el cumplimiento de la palabra de Jesús: “El Señor me ha enviado a liberar a los cautivos”. (Lc 4,14-16 )
Con el paso de los años la nueva comunidad fue creciendo en su fe con el acompañamiento de muchos Misioneros de París, hasta convertirse en uno de los principales centros de misión de la Prefectura Apostólica de Kompong Cham. Los ancianos de la comunidad cuentan con mucha alegría y nostalgia sus recuerdos sobre los comienzos de su comunidad, sus historias de liberación y el encuentro con la fe cristiana en la celebración de la Eucaristía.
La paz y la tranquilidad llegaron hasta que el vecino país de Camboya (Vietnam) entró en conflictos con los Estados Unidos de América. Surgió el movimiento guerrillero de los Khemeres o Jemeres Rojos con la idea de construir un nuevo país comunista. Esta nueva situación generó en persecución a la religión católica y sus lideres, dando como resultado la muerte del Pierre Rapin (1926-1972), Misionero de Paris y del padre Doung, de origen vietnamita, quienes vivían en la región, además de una Religiosa y numerosos cristianos en año 1972. La memoria viva de esos mártires es para la actual comunidad católica de Kdol Leu un precioso testimonio de su fe que continuamente alimenta y guía su vida cristiana.
Los pocos cristianos que sobrevivieron a esta etapa de dolor, sufrimiento, y desesperanza se fortalecieron, en la oración diaria y dominical, sin la ayuda de ningún misionero o líder católico, durante la década siguiente. A comienzos de la década de los 80 el Padre Francois Ponchaud, Misionero de Paris, pudo regresar a Kdol Leu a visitar la comunidad e iniciar un nuevo proceso, libres de la presión del régimen comunista que les prohibía la profesión de su fe cristiana. Posterioremente, en la década de los noventa, esta comunidad fue acompañada por el padre Gerald Vogin, Misionero de Paris, quien restableció la formación catequética para niños jóvenes y adultos. En el año de 1997 inició allí su experiencia misionera el padre Juan Solórzano, el primer Misionero Javeriano de Yarumal en hacer presencia en esta región. La oración, la Eucaristía dominical, la catequesis, el acompañamiento de los cristianos por parte de los misioneros y misioneras ha motivado y suscitado el deseo de muchos budistas de conocer y abrazar la fe cristiana.
Los líderes de la comunidad movidos por el fervor de los nuevos cristianos junto con la fuerza de los jóvenes construyeron una casa pequeña de madera para la celebración Eucarística dominical. Pero con el correr de los años esta casa no fue suficiente para albergar los nuevos cristianos que participaban de la Eucaristía dominical. Es así que, la comunidad de Kdol lue solicitó al obispo de la Prefectura, Monseñor Antonysamy Susairaj, Misionero de Paris, originario de la India, les permitiera la construcción de un nuevo templo. Los ancianos de la comunidad con frecuencia expresaban su deseo de tener un templo al estilo de épocas pasadas que dieron origen a su iglesia local. La convicción de los líderes y ancianos de la comunidad y el apoyo de todos, fue razón suficiente para que el señor obispo apoyara este nuevo proyecto.
La comunidad de Kdol lue está de fiesta desde la celebración de la Pascua de este año por la inauguración de su nuevo templo católico. Yo como Misionero Javeriano de Yarumal que he acompañado esta comunidad en los últimos 4 años doy testimonio de la profunda alegría cristiana de este puñado de fieles que han conservado su fe intacta en medio de grandes dificultades en las diversas épocas de la historia de su comunidad. Así como cantaban los israelitas recordando las gestas de liberación de Dios con su pueblo, también nosotros hemos entonado nuestros himnos de alazanza y bendición al Señor. “Él ha sido grande con nosotros y estamos alegres”, el Señor ha sido grande con este pueblo que ha sufrido por profesar su fe cristiana.
Desde mi experiencia como Misionero Javeriano de Yarumal quiero agradecer a Dios por las muchas bendiciones que Él me ha concedido durante este tiempo en medio de esta comunidad de Kdol Leu. Gracias por la acogida calurosa, alegre y fraterna que esta comunidad me brindó desde mi llegada. Con ellos he compartido desde los albores de mi sacerdocio misionero y con ellos emprendí mis primeros pasos de aprendizaje y asimilación de la cultura Khmer (camboyana). Aquí aprendí a sentarme en el piso con las piernas atravesadas, a dormir sin cama ni cobija, a degustar su comida y a comprender sus dolores centenarios. Vivir inserto en esta comunidad y en las regiones aledañas me ha llevado a profundizar mi fe cristiana y mi opción sacerdotal y misionera, a crecer en la solidaridad con los más pobres y a tener una vida simple y sencilla, a vivir la alegría de los niños, el amor por el trabajo, el encuentro comunitario, la celebración diaria de la Eucaristía y la alegría de vivir a pesar de la dificultades y tropiezos de la vida ordinaria.
Finalmente, doy gracias a Dios por habernos enviado aquí a los Misioneros Javerianos de Yarumal a aportar nuestro granito de arena para que esta comunidad de Kdol Leu crezca en su fe cristiana, en su amor a Jesucristo y en su celo misionero para que muchos camboyanos vivan también en amor, justicia, solidaridad, paz y libertad.
“Gracias Señor por este regalo que nos das y te pido que nos ayudes a seguir construyendo tu Reino de Amor en Camboya.”
Padre José Iván Campana. MXY
Misionero Javeriano de Yarumal – ecuatoriano
Poblado de Kdol lue, Kompong Cham
CAMBOYA
Fotos: Bendición de la Iglesia de Kdol Leu. Comundad en donde han trabajdo los Padres Juan Solórzano e Iván Campana, quien construyó la nueva iglesia
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