PADRE NICODEMUS KIOKO KONZA, MXY
Experiencias de un misionero Kenyano
Cuéntanos Nicodemus, primero que todo, cómo conociste a los Misioneros de Yarumal
Conocí a los Misioneros de Yarumal a comienzos de 1997 a través de un sacerdote de los Misioneros de África, los llamados Padres Blancos, quien había vivido años atrás en la ciudad de Cali con el padre Eyder López. Yo conocí ese sacerdote en Nairobi y él me habló acerca de los Misioneros de Yarumal. Posteriormente yo busqué más información y comencé el proceso de seguimiento y mutuo conocimiento con los misioneros que vivían en Nairobi, a través de entrevistas y cursos. Inicié mi proceso de formación a comienzos del año 2000, viviendo en la casa de formación de Kibera, en Nairobi, durante los 3 años de estudios filosóficos. En el año 2003 fui enviado a Costa de Marfil por dos años: El primer año para el estudio del francés y luego el año de espiritualidad o noviciado, bajo la orientación del padre JairoValbuena. Después del noviciado hice my primera promesa jurada de obediencia como miembro del IMEY y regresé a Nairobi para iniciar mis estudios de teología en Hekima College con los padres Jesuitas, viviendo en nuestro centro de formación de Kerala.
Cuándo fue tu Promesa Perpetua como miembro permanente del IMEY y la celebración de tu diaconado?
Recibí mi grado en teología en mayo, 2008. Mi profesión perpetua y la celebración del Diaconado fue el 13 de julio. Luego tuve la oportunidad de viajar a Colombia, pasando primero por nuestra parroquia del Divino Salvador en el Bronx, NY, donde tuve la oportunidad de conocer a los compañeros que trabajan en la animación misionera y en la parroquia. Mi permanencia en Colombia fue una linda experiencia ya que me encontré con personas de mucha fe y pude entrar en contacto con los fundamentos de nuestro Instituto y pude, además, ver y experimentar hechos de la historia de nuestra Sociedad Misionera, tales como las visitas a Yarumal, Santa Rosa de Osos, la tumba del Fundador. Todo esto fue una intensa experiencia para mí. Regresé a Kenya a principios de diciembre de 2008 y me preparé para la celebración de mi ordenación sacerdotal el 20 de diciembre. Fue un acontecimiento memorable para mi, que celebré rodeado de mi familia, de mi pueblo y de mis hermanos de Yarumal.
Puedes compartirnos algo sobre las motivaciones que te llevaron a ser miembro del Instituto de Misiones de Yarumal?
Antes de ingresar al IMEY yo estaba listo para ingresar en la sociedad de los Padres Blancos. Sin embargo, cuando conocí a algunos misioneros de Yarumal y pude atender algunos de sus talleres y cursos y dialogar con ellos, descubrí que los Misioneros de Yarumal son radicales en su compromiso, que tienen una manera radical de vivir en la zona norte de Kenya, en una de las áreas más remotas, con la tribu Samburú, de quienes no hablamos mucho a nivel nacional. Para mí, este hecho me fascinó y sentí que ese era un verdadero compromiso.
Está la tribu de los Samburú poco integrada a la sociedad kenyana?
Podría decir que las tribus Samburú y Massai no aparecen mucho en el escenario público en Kenya. Ellos son considerados como habitantes de las zonas semidesérticas, muy radicales en sus expresiones culturales. En la sociedad kenyana, en general, la gente no se refiere a ellos; ni siquiera en las escuelas y en la vida pública son conocidos.
Cuál es tu tribu o grupo cultural?
Yo vengo de Kamba, la cuarta tribu en población de Kenya, después de las tribus Kikuyo, Dua y Luya.
Has tenido en tu vida familiar alguna influencia Cristiana?
Si, de mis abuelos por el lado de mi mamá, todos ellos son católicos. My madre es católica, con quien crecí, al lado de mi padre. Yo crecí en un ambiente cristiano. Lo más interesante es que mi madre no me quiso bautizar cuando yo era niño. Ella prefirió esperar hasta que yo pudiera decidir por mí mismo. Así que recibí el Bautismo y la Confirmación a la edad de 14 años en la Iglesia católica. Desde entonces estoy comprometido con mi fe.
Cómo descubriste que tenías vocación sacerdotal misionera?
Cuando tenía 5 años iba a la Iglesia con mi mamá cada domingo y recuerdo cómo admiraba esa persona vestida de blanco que estaba al frente nuestro. Cuando él se ponía de pié todos nos poníamos de pié y cantábamos y escuchábamos la Palabra de Dios. A mí me gustaba eso y alguna vez le dije a mi madre que yo también quería llegar a ser como esa persona. Ella me explicó lo significaba ser sacerdote y cómo llegar a serlo. Posteriormente yo compartí con mi familia que si era la Voluntad de Dios yo quería ser Sacerdote. Esto no significa que sólo busqué ser sacerdote. Cuando estaba en mis estudios secundarios también quería ser un médico o un abogado. De hecho cuando terminé el bachillerato estaba listo para irme a estudiar medicina y llegar a ser un médico. Sin embargo, en mi interior sentía que dar mi vida por el anuncio del Evangelio y vivir entre los pobres que aún no han recibido la Palabra de Dios era algo que yo quería hacer y, entonces, me decidí por este camino.
Sentías tu vocación sacerdotal unida a la vocación misionera?
Básicamente, SÍ. Crecí en una parroquia orientada por misioneros, pero también me llamaba la atención el hecho de conocer personas capaces de dejar a sus familias e ir a lugares lejanos y anunciar la Palabra de Dios. Esta era una seria preocupación para mí y sentía que esa actitud era lo que yo quería: Ir lejos y encontrar pueblos que aún no han recibido el Evangelio. Durante los años de formación con los Misioneros de Yarumal esto fue cada vez más claro para mí y pude comprender y apropiarme el verdadero sentido de ser sacerdote y sacerdote misionero. Este discernimiento lo hice durante mi año de noviciado en Costa de Marfil.
Siendo tú kenyano y habiendo recibido tu formación en África, qué significa para ti ser Misionero Javariano de Yarumal?
Me di cuenta que, en la mayoría de los casos, ser africano y ser misionero de Yarumal es compatible en muchas formas. Los misioneros de Yarumal, en su mayoría colombianos o latinoamericanos, vienen de una región muy relacionada con la nuestra. Son todos muy dinámicos, disponibles para irse a cualquier lugar. Los he sentido siempre iguales a mí, des-complicados en su estilo de vida y muy acogedores. Por otra parte, siento que podemos compartir juntos como compañeros y hermanos de la misma sociedad misionera con el objetivo de ser testigos de Jesús, viniendo de países pobres como el nuestro. Encuentro que esto es un signo evangélico muy hermoso y fuerte. Es también un buen signo de comunión entre los dos continentes, África y América Latina. El Señor nos continúa enviando de dos en dos a predicar la Buena Nueva al mundo. Ahora dos continentes juntos para el mundo entero.
Tienes algún mensaje para los misioneros de Yarumal, sacerdotes y Hermanos, laicos comprometidos y benefactores?
Extiendo mi agradecimiento, en nombre de mis compañeros africanos, a los superiores del Instituto, a todos los Misioneros de Yarumal, sacerdotes y Hermanos, laicos comprometidos y bienhechores por darnos la bienvenida al Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal. Me siento de verdad un Misionero de Yarumal, unido a ustedes. Me siento muy feliz de estar sirviendo en Etiopía con mi identidad MXY. Esta primera experiencia misionera ha sido para mí una bendición. Los invito para que continuemos trabajando juntos como testigos del Reino de Dios. |