CANADÁ
Dos Misioneros de Yarumal en la diócesis de Valleyfield
Omer Giraldo mxy
Los padres Marceliano Serrato y Gustavo Quiceno, Misioneros Javerianos de Yarumal, prestan actualmente sus servicios ministeriales en la Diócesis de Valleyfield, ubicada en el costado suroccidental de la provincia de Quebec, bajo la coordinación del padre Roland de Mess, sacerdote diocesano y párroco de la zona donde se encuentran. El padre Marceliano está ubicado en la parroquia de Santo Tomás de Aquino, en la población de Hudson y el padre Gustavo en la parroquia Santa Magdalena de Rigaud. El padre Roland resaltó la labor de estos dos misioneros colombianos, miembros del Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal (IMEY), congregación de origen colombiano: “La presencia de estos dos hermanos sacerdotes misioneros en nuestra parroquia la tenemos como una especial gracia del Señor para nosotros, pues desempeñan una papel preponderante en los programas de nueva evangelización. Su preparación pastoral y académica se ajusta perfectamente a la mentalidad de las comunidades que acompañan y les ha permitido adaptarse con facilidad a este medio”, expresó el padre Roland en su diálogo con el padre Omer Giraldo, Misionero de Yarumal y miembro del Consejo General.
La diócesis de Valleyfield tiene 25 parroquias con 60 templos, atendidos por 25 sacerdotes diocesanos quienes tiene un promedio de edad cercano a los 70 años. En el presente colaboran en esta diócesis, además de los dos Misioneros Javerianos de Yarumal, 2 sacerdotes de Madagascar, 2 sacerdotes de África y otros 2 de Filipinas.
El padre Roland es el párroco de 4 templos que en años atrás eran parroquias independientes en las poblaciones de Hudson y Rigaud, 80 Km. al oeste de Montreal, con comunidades compuestas por fieles de habla inglesa y francesa. Agregó el padre Roland: “Quiero agradecerles a los Misioneros de Yarumal por permitirnos la presencia de los padres Marceliano y Gustavo en nuestra diócesis. Yo pronto cumpliré 75 años. Tengo 4 templos sin sacerdote. Esto me recuerda cuando empecé como misionero en Chile hace ya más de 44 años; en aquel entonces yo tenía que cuidar 4 templos y debía hacer mis viajes a caballo, pero yo tenía 30 años. Ahora igualmente debo atender 4 templos, pero a mi edad es aún más difícil que a caballo en aquellos años en Chile. Debido a que ya no tenemos escuelas católicas debemos organizar la enseñanza de la catequesis semanalmente en cada templo. El padre Marceliano colabora en la parroquia de St. Thomas Aquinas, bilingüe, atiende las necesidades de la comunidad que habla inglés, tiene la responsabilidad de la celebración de las misas y la preparación de los fieles en la recepción de los sacramentos, pues él maneja muy bien el inglés. El padre Gustavo Quiceno vive en la parroquia de St. Madeleine de Rigaud, comunidad de habla francesa y además atiende un Santuario dedicado a la Virgen de Lourdes, que se abre cada año durante el verano”.
El padre Roland de Mess envía un saludo fraterno a todos los Misioneros de Yarumal y sus amigos y bienhechores y en nombre del obispo de la diócesis, Mons. Luc Cyr, extiende sus agradecimientos al padre superior y a todos los misioneros por la presencia de estos dos miembros de su Instituto en su diócesis. “Nuestro obispo está muy contento con los Misioneros de Yarumal entre nosotros y está abierto a acogerlos para la Animación Misionera de la diócesis”.
DIALOGO DEL PADRE OMER GIRALDO CON EL PADRE MARCELIANO SERRATO
Cuándo llegaste a prestar tus servicios sacerdotales a esta parroquia?
He estado al servicio de la parroquia Santo Tomás de Aquino, en Hudson, desde marzo del año 2008. La diócesis de Valleyfield tenía clero suficiente hasta hace poco, pero en los últimos años hemos llegado sacerdotes de otros países. Las Iglesias de esta zona fueron fundadas por los franceses en el siglo XIX. Con los años fueron llegando los ingleses a la región y es por esto que tenemos dos comunidades una de habla inglesa y otra francesa, bien constituidas. Ambas comunidades tienen muy buenas relaciones y se colaboran continuamente en todo, pero tienen servicios litúrgicos separados, cada uno en su lengua materna.
Qué significa para ti como Misionero Javeriano de Yarumal vivir una experiencia misionera y sacerdotal en estas tierras?
Este ha sido un reto no solo para mí sino también para nuestro Instituto de Misiones de Yarumal. Ciertamente no es fácil. Hasta hace poco ellos era suficientes en clero. Debemos tener presente que durante el siglo XX esta diócesis y la Iglesia de Canadá en general envió muchos sacerdotes a diócesis latinoamericanas. Ahora ya aquí están sin vocaciones. Es por esto que están pidiendo los servicios de sacerdotes de diócesis de América Latina y África, especialmente. Por algunas dificultades personales debí dejar la misión en Tailandia y opté por prestar mis servicios en esta diócesis que está muy necesitada de clero. Nos encontramos con una Iglesia que tiene una honda tradición y experiencia. Ahora nos toca a nosotros, venidos del sur, ofrecer nuestro aporte a esta Iglesia. Esta es una experiencia nueva para nosotros. Primero del norte al sur, ahora del sur al norte.
Cómo es la receptividad de las comunidades parroquiales hacia ustedes de parte de las comunidades?
No es fácil, pues a ellos les cuesta aceptar que no tienen vocaciones. Ya comienzan a aceptarnos. Para ellos es una experiencia triste y difícil constatar que ya no tienen más vocaciones y es por esto que van abriendo más y más su corazón hacia sacerdotes y misioneros venidos del sur. Ellos se extrañan cuando ven que hay un buen número de sacerdotes colombianos en Canadá. Nos valoran mucho a los que venimos de países hispanos porque les gusta el español y nuestras culturas latinoamericanas, saben de nuestras problemáticas y les gusta apoyar proyectos sociales en varios de nuestros países. Ellos se extrañan al conocer sacerdotes colombianos y nos preguntan: “Ustedes con toda esa problemática que viven en su país…. Tienen sacerdotes y vocaciones? Cómo es esto posible?” Les hablamos de nuestro país y, realmente, valoran mucho los esfuerzos que hacemos como país para salir adelante, y en especial la experiencia de la Iglesia católica en nuestro país. Los fieles aquí comprenden que nosotros venimos aquí a compartir nuestra fe con ellos, sin intereses personales y vivimos de una manera sencilla, sin pretensiones de poder al interior de la Iglesia y es por esto que nos acogen con una gran fraternidad.
Tu mensaje para los Misioneros, amigos y bienhechores del IMEY:
Los siento mis hermanos. Nunca me he desligado del IMEY, siento que es mi comunidad. Estoy ahora prestando mis servicios en esta parroquia, colaborándole temporalmente al padre Roland de Mess, en compañía de mi hermano de comunidad el padre Gustavo Quiceno. Este es un servicio que estoy prestando temporalmente. Al vivir esta experiencia siento que esta diócesis y en particular esta parroquia puede incluso convertirse en una sede de animación misionera de nuestro Instituto. Por situaciones personales el padre Gustavo y yo hemos iniciado esta experiencia, pero igualmente, en un próximo futuro, cuando nosotros regresemos a la misión que nos encomienden nuestros superiores, podrían llegar otros compañeros a continuar el servicio misionero a esta Iglesia local. Así como tenemos centros de animación en Bélgica y Estados Unidos, creo que así podría ser también en Canadá. Este sería un intercambio muy importante para ambas partes: La diócesis de Valleyfield y los Misioneros de Yarumal. La característica de esta parroquia, que es bilingüe (Francés e Inglés) se ajusta muy bien a la experiencia nuestra como Instituto Misionero. El nuestro es un servicio temporal que podría ser continuado por otros u otros hermanos misioneros en el próximo futuro y podría dársele una proyección como programa de Animación misionera en otras diócesis.
[PRINCIPAL]
DIÁLOGO DEL PADRE OMER GIRALDO CON EL PADRE GUSTAVO QUICENO:
Padre Gustavo, ubícanos primero en el lugar donde te encuentras:
Presto mis servicios en la parroquia de Sainte Madeleine de Rigaud, ubicada en el centro del pueblo del mismo nombre. Este es un municipio de la región provincial de Vaudreuil-Soulanges, situada en la región administrativa de Monteregie. Está aproximadamente a 70 kms de Montreal y a 121kms de Ottawa, la capital políticade Canadá. El censo de 2006 habla de una población de 6900 habitantes. La parroquia cuenta con aproximadamente 300 personas que asisten fielmente a la santa misa y colaboran con su mantenimiento y sostenimiento. Esta parroquia pertenece a la Diócesis de valleyfield, cuyo obispo es Monseñor Luc Cyr, oriundo de Quebec.
Cuándo asumiste la responsabilidad de esta parroquia?
Mi responsabilidad como Vicario o sacerdote colaborador empezó en mayo del 2010.
Qué motivaciones te trajeron a estas tierras?
El deseo de ayudar a otra iglesia, el poder apoyar económicamente a mi padre y mis abuelos), perfeccionar el francés y aprender inglés.
Qué diferencias y semejanzas has encontrado entre tu vida misionera en África y la misión que realizas ahora en esta diócesis.
Diferencias abismales en cuanto a condiciones de vida, ambiente , temperatura y realidad socio-cultural. Al menos en esta parroquia hay menos compromiso laical.
Semejanzas, considero que es una iglesia igualmente necesitada debido a poco personal para ejercer pastoral del anuncio de la Palabra de Dios, preparación a la vida de fe y practica sacramental. La necesidad y capacidad de adaptación e inculturación, aprendizaje de una lengua, un acento y costumbres socio-culturales.
Hoy por hoy la iglesia de Quebec, que antes formaba y enviaba misioneros, está necesitada de recibir agentes de pastoral venidos de otras latitudes que ayuden a revivir o despertar su fe, a animarla y a inyectarle una esperanza nueva. Creo que como misioneros podemos transmitir muchas cosas importantes, de acuerdo a nuestra formación y experiencia misionera.
Qué significa para tí el ser miembro del Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal
Significa fidelidad al proyecto de Cristo en compasión, espíritu de sencillez, pobreza, deseo de vivir las bienaventuranzas y ansias de ser siempre discípulo y apóstol de la Buena Nueva en todo lugar y circunstancia. Los Misioneros de Yarumal no tenemos fronteras ni obstáculos para testimoniar nuestro amor, fe y esperanza recibidas de nuestros fundadores.
Te gustaría continuar ejerciendo tu ministerio sacerdotal y misionero en alguna de nuestras misiones del IMEY?
La verdad es que nunca me he sentido fuera ni excluido de los Misioneros de Yarumal, mi familia, aunque unos pocos quisieran hacerme sentir afuera. Nunca me he ido y yo no diría que me gustaría regresar, siempre he estado ahí, pero algunas dificultades comunicativas y las circunstancias de vida he debido pedir un permiso temporal para prestar este servicio. Siempre seré misionero de Yarumal y considero que estoy en misión y lo estaré hasta que Dios me lo permita …Me siento misionero en Canadá, así haya dejado el África. Claro que me gustaría regresar particularmente al Camerún, allí fui feliz y nunca me vine por que estuviera aburrido o fuera infeliz, simplemente hay circunstancias en la vida que nos empujan a tomar otros rumbos y decisiones…
Tu mensaje para los Misioneros, bienhechores, amigos y lectores:
Hoy más que nunca debemos ser Hermanos, tolerantes, comprensivos. No juzguemos ni condenemos, anunciemos el Evangelio, sobretodo con nuestra vida, con sencillez, con nuestros pequeños gestos diarios de entrega, generosidad, confianza en la Providencia. El pueblo nos necesita en todos lados y a nadie debemos excluir (por raza, cultura, lugar, comodidad o incomodidad). Dejémonos guiar por el Espíritu sin dejar de tener en cuenta, claro está, el criterio de quienes nos dirigen, pero ante todo hemos de ser fieles al Evangelio y a Jesucristo. Oro por todos mis hermanos, sobre todo los que andan en dificultades de cualquier índole y me encomiendo a sus oraciones. Y les cuento que me gustó mucho y estoy de acuerdo con el padre Jesús Emilio Osorno en su artículo “Amor en el desierto”.
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