NUEVO PABELLÓN EN HOGAR “SAN JOSÉ”
EN CIUDAD DE PANAMÁ
Hoy jueves 7 de abril la ASOCIACIÓN DE DAMAS COLOMBO-PANAMEÑAS entregó al hogar de ancianos “San José” en la ciudad de Panamá un nuevo pabellón, construido y donado en unión mancomunada de varias entidades: Bancafe, Reyco, S. A., Cementos Panamá, Provivienda, Grupo Industrial Canal, Banco General, BAC, Familia
Álvarez, bajo la dirección de la Asociación. El Hogar “San José” fue fundado por el padre Darío Cardona, Misionero Javeriano de Yarumal, con el objetivo central de brindar un albergue digno a muchos ancianos y ancianas desamparados. Hasta el presente una docena de ancianos y ancianas gozan de este servicio en el hogar ubicado en un área central de la ciudad de Panamá.
La señora María Teresa de Cifuentes, en representación de la Asociación de Damas Colombo-Panameñas, expresó cómo, por iniciativa del padre Darío Cardona, hace dos años ellas conocieron esta maravillosa obra del Hogar San José, para ancianos desamparados y les propuso la idea de apoyarlo en la ampliación de la casa. Hoy este sueño del padre Darío es una realidad gracias al bueno corazón y espíritu solidario de las instituciones y personas mencionados.
El padre Orlando Corrales, como parte del programa de inauguración de este nuevo pabellón del ancianato, rindió un especial homenaje de reconocimiento y gratitud al padre Darío Cardona, quien se encuentra enfermo en la ciudad de Medellín, Colombia. El padre Corrales manifestó: “Este hogar de ancianos tiene raíces: Es la obra de San José que se fue cristalizando y develando en el hombre, en el patriarca, en el soñador, en el anciano, en el amigo, en el sacerdote de amena conversación donde se trasluce la transparencia de su alma: EL PADRE DARÍO CARDONA, mxy. Ese hombre que hoy lo llamo el místico seducido de san José. Prueba de ello, hace algunos días atrás lo llamé para saludarlo y me contó que ya le había escrito a san José 694 cartas, en cada carta puede haber alguien de ustedes, en cada carta el Padre Darío le cuenta a san José de sus sueños anhelos y esperanzas. Como quisiera nombrarlos a todos ustedes que tiene un pedacito de cielo en ésta obra, pero me reservo los nombres, recordando las palabras del padre Darío que dijo alguna vez en público: “saludos a todos, que San José el hombre del silencio y de la providencia derrame sobre cada uno de ustedes un millón de bendiciones”.
Un momento importante de la inauguración fue el descubrimiento de la placa de gratitud hacia las instituciones y personas que hicieron posible la construcción de este nuevo pabellón del Hogar “San José” y la bendición presidida por el padre Omer Giraldo y los sacerdotes Libardo Castaño, Orlando Corrales y José Guillermo Caro, Misioneros Javerianos de Yarumal, quienes estuvieron en representación y memoria del fundador del Hogar, padre Darío Cardona.
Otros apartes de las palabras del padre Orlando Corrales:
CUANDO TODO FALTA LA ABUNDANCIA LLEGA:
El hogar de San José tiene alas, sería interminable las muestras de cómo la providencia de Dios se ha manifestado en esa bendecida casa, cuando no hay pan, alguien toca la puerta, cuando hay frio alguien trae calor, cuando hay duda alguien trae esperanza, cuando no hay dinero alguien trae la ofrenda, las alas de la providencia es la generosidad misteriosa de un Dios que no tiene manos y ustedes son las manos de Dios, no tiene ojos y ustedes son los ojos de Dios, no tiene pies y ustedes vienen caminando por él.

¿QUÉ SE LLEVÓ EL PADRE DARÍO CUANDO SE FUÉ?
EL padre Darío salió por la puerta principal de su hogar san José un 16 de enero de 2010 a las 8. 18 am con rumbo a Colombia, llevaba una maletita tan pequeña que tal vez no le cabía ni un pantalón ni una camisa, llevaba su sombrero típico de alas anchas que lo hacía verse más provinciano y sencillo. Y cuando le pregunté que donde llevaba el equipaje, el me dijo: “¡no sea bobo hombre, que todo lo mío lo dejo aquí en este hogar ¡”. Miró de lejos el hogar, agachó la cabeza con cierta tristeza y con una bendición plasmó, lo que fue, es y será este hogar. Una bendición de Dios.
Recordaremos al padre Darío, por su exagerado optimismo y fe; siempre que le llamas y preguntas como está. El te dirá:-“ estoy súper bien”, aunque está en una silla de ruedas, espera levantarme de ella, y creo que en realidad ya lo está , el padre Darío tiene las raíces de la fe y las alas de la esperanza de que Dios nunca abandona lo que la providencia comienza.
Con profunda alegría recibimos, celebramos, agradecemos e inauguramos de manos de las damas Colombo-Panameñas, éste invaluable regalo de la ampliación de nuestro hogar San José. Sean dadas las gracias al Señor, sean dadas las gracias a ustedes queridas Damas, sean dadas las gracias a usted respetada Señora María Teresa Cifuentes por haber representado con tanta altura, disponibilidad y amor la presidencia de las Damas Colombo-Panameñas, tiempo en el cual, usted y todo su equipo de trabajo jamás bajaron la guardia en la consecución de los recursos humanos y materiales para entregarle a estos hermanos un lugar digno, decente, limpio donde puedan vivir los últimos días de su vida.
Cuando venimos a un hogar de ancianos, inconscientemente estamos proyectando lo que puede ser de nosotros el futuro, miremos rostros, actitudes y modos de vivir de ellos y preguntémonos como quien de ellos quisiera ser.
En el libro llamado la república de platón. Le preguntan al poeta Sófocles: -¿Se puede en la ancianidad gozar de los placeres del amor?- El respondió: “Dios me libre” en los largos años de la vejez se ha sacudido el yugo de ese tirano y furioso espiral de pasiones. En esta época llega el tiempo de las lamentaciones, y algunos se los achacan a la ancianidad, cuando en realidad la causa es el mal carácter. Nos empezamos a preparar para llegar allá desde los años de la mocedad. Si asumimos costumbres suaves y convenientes, la vejez es soportable; pero con un carácter áspero la vejez como la juventud son desgraciadas. Hay hombres preocupados acumulando dinero para la vejez, pero pobres de ellos, pues no saben que hay otros más preocupados por quitárselas, pero hay otros preocupados por alcanzar la sabiduría, entonces nadie se las quita porque ellos están muy preocupados por compartirla. Por eso la riqueza sin sabiduría jamás dará dulzura”.
Gracias Queridas damas por ser el corazón y la dulzura maternal de esta obra de San José.
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