EL LAICO DENTRO DEL INSTITUTO DE MISIONES EXTRANJERAS DE YARUMAL
Los laicos misioneros Javerianos de Yarumal nacimos de la VIII Asamblea General del Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal, donde fue elegido el Padre Jesús Emilio Osorno Gil, m.x.y., como Superior General, quien nos dio todo su apoyo y respaldo afectivo y efectivo. Era el inolvidable año de 1988, aunque a partir de 1977 en el Departamento de Pastoral del Instituto de Misiones Extranjeras de Yarumal comenzaron a intervenir personas que hicieron claridad sobre la función del laico dentro de la Iglesia y en el Instituto. Por este motivo se nombraron a los padres Francisco Javier Gil, Rodrigo Velásquez, Ancízar Cadavid, Fabio Zuluaga, Gustavo Vélez Vásquez y Monseñor Gustavo Ángel.
El IMEY señala como segunda línea de acción pastoral “la promoción y formación de laicos autóctonos que sirvan a la comunidad a través de diferentes ministerios...” y señala como los Laicos Asociados no es solamente un programa del Departamento de Pastoral sino que debe serlo de toda región, zona y casa donde el Javeriano construye el Reino de Dios.
1981-1984: el P. Fabio Zuluaga, con una trayectoria comprobada de apoyo al laicado, de servicio en el I.M.A., especialmente en el área de Sociología, se encargó del Departamento de Pastoral. Impulsa la acción directa de los laicos misioneros dentro del I.M.E.Y., pasó de la reflexión al acompañamiento, por medio de reuniones y convivencias, de grupos de apoyo que comenzaron a proyectarse en Buenaventura, Arauca y el Vaupés. Monseñor Heriberto Correa, Obispo de Buenaventura y los padres Fernando Aristizábal y Darío Cardona. El padre Fabio convocó profesionales disponibles para colaborar en las misiones tanto en las ciudades como en el campo. En el inicio se le unieron estudiantes de Sociología de la Universidad Pontifica Bolivariana, luego fueron llegando otros que levantaron edificios, desarrollaron programas de medicina: hospedaron enfermos y realizaron operaciones, se desplazaron y fundaron centros de salud. Estuvieron en Inírida y en el Sarare, en Medellín, en el Museo Etnográfico Monseñor Miguel Ángel Builes. Mientras tanto el Padre Zuluaga se repartía y alcanzaba hasta para visitar el Costurero Santa Teresita y enseñar en el Seminario y en el I.M.A.
Hicimos presencia misionera javeriana en congresos y encuentros internacionales como en Tlalpan, Ciudad de México. Acogidos por los Misioneros de Guadalupe, en su Seminario, se realizó el I Encuentro De Los Institutos Misioneros Del Continente Americano Sobre Laicos Asociados. Asistieron representantes de los Institutos Misioneros, sacerdotes y laicos asociados.
También estuvimos actuando en el Encuentro de Misioneros Laicos en Chaclayo (Perú), convocado y auspiciado por el Instituto de Misiones Extranjeras de Scarboro.
Y en Venezuela en el I Encuentro Latinoamericano de Laicos Misioneros convocado por el Departamento de Misiones del Consejo Episcopal Latinoamericano. Y en Bogotá en la sede de la Conferencia Episcopal Colombiana en vario encuentros con el Centro Nacional Misionero, Consejo Nacional de Laicos y Demis. Lo que ha ayudado a nuestro reflexionar, nuestra actualización, mantener buenas relaciones con otros hermanos laicos misioneros y testimonio misionero.
Hemos visitado las casas javerianas de Pereira y Bogotá, a Monseñor Jesús Emilio Jaramillo Monsalve (en ese entonces Obispo del Arauca), a las misiones de Chuscal y Cubará. En 1988 el Departamento de Pastoral facilitó la casa de San Francisco Javier para apoyar la presencia permanente de los laicos en el Instituto. Con el auspicio de los Padres Gustavo Vélez Vásquez (Calixto) y Jesús Emilio Osorno, iniciamos un retiro para Universitarios y con la participación, conjuntamente de la familia M.A.B. en las misiones conmemorativas del centenario del nacimiento de nuestro Padre Fundador, Monseñor Miguel Ángel Builes. Se asistió al curso de espiritualidad dictado por el conocido Padre Larrañaga, fundador de los talleres de Oración y Vida.
Se organizaron reuniones mensuales, se convocaron laicos de otras experiencias, visitamos centros educativos, atendimos pastorales urbanas y rurales y tuvimos varias convivencias. Acompañamos al Consejo Diocesano de Laicos de Santa Rosa. Se establecieron relaciones con los Seminaristas, exalumnos y la USEMI. Colaboramos y asistimos a la IV Semana Misional Colombiana, dirigida por el P. Francisco Arango. En equipo con las Misioneras de Santa Teresita dictamos un curso de Biblia en Nuquí (Chocó). Realizamos misiones navideñas en San Andrés de Cuerquia, San Rafael, Santa Bárbara (Antioquia).
En 1989 conseguimos una casa arrendada. Se consiguió con el patrocinio de un Industrial Benefactor, una sede en el centro de la ciudad que quisimos llamar: “la casa más amable de Medellín”. Sirvió para albergar el equipo permanente, para reunirnos, planear, orar y hospedar a los amigos.
Se estructuró el grupo en comités con un equipo Coordinador. Se fundaron y asesoraron sedes nacionales en Bucaramanga, Bogotá y Barranquilla. Se desarrollaron y continuaron Pastorales en Concepción, Palermo, Caldas y Guaranda. Se imprimieron y distribuyeron boletines informativos y afiches. Se definió y adelantó el Plan Concreto de Formación. Se efectuaron retiros y convivencias. Se fomentó la Corporación de Exalumnos y en general las relaciones con otros movimientos laicales. En Noviembre los días 11-13 se celebró el Primer Encuentro Nacional de Laicos, convocados por los M.X.L.Y. se hicieron presentes Laicos Misioneros Javerianos de Yarumal de Medellín y las sedes nacionales, delegados de USEMI y CEMIYA (Corporación de Exalumnos de los Misioneros de Yarumal), Misioneros Javerianos Contemplativos Ad Gentes de Pereira, Laicos Comprometidos de Santa Rosa, Segovia, Abriaquí (Antioquia) y Buenaventura.
Los temas tratados fueron: Laicos en relación con el I.M.E.Y. Laicos en la Iglesia, Lineas de Acción del Laicado Hoy. Nos honraron con su presencia y palabra Monseñor Germán García Isaza (q.e.p.d. - en ese entonces Obispo de Caldas-Ant.) los Padres Jesús Emilio Osorno y Gustavo Vélez, por el Instituto. Además el señor teólogo Adolfo León Delgado.
Sentimos, como toda la Iglesia, el 3 de octubre (Fiesta de Santa Teresita del Niño Jesús) es asesinado por el E.L.N. el Obispo Misionero de Arauca Mons. Jesús Emilio Jaramillo Monsalve, declarado Mártir de la Iglesia Católica por el Papa Juan Pablo II con motivo del Jubileo de los mártires en el 2000. monseñor Jaramillo siempre se declaró aliado de los Laicos Misioneros Javerianos de Yarumal.
1990: año de organización y estructuración. Trabajaron cuatro voluntarios permanentes en la nueva oficina en un cuarto en la parte baja de la Casa General en el centro de Medellín. Se planearon y adelantaron Pastorales de presencia y apoyo continuado. Se estrecharon las relaciones eclesiales. Con un plan de formación definido.
Con compañeros regados en la geografía de Colombia, proyectos para ir más allá de las fronteras. Se trabajó duro y con constancia. Se redactaron los Estatutos. Se estuvo pendiente de las noticias del Instituto. La Casa de Medellín en algunas horas se convirtió en un hormiguero y aún así teníamos tiempo para acoger visitantes, el apostolado del teléfono, la máquina de escribir, buscar contactos nuevos. Para estar presentes y participantes en medio del mundo, dando testimonio de Iglesia unida y universal.
En 1991: el Padre Arnulfo Vargas m.x.y. presenta la tesis de grado sobre la Asociación de Laicos a un Instituto Misionero y a partir de allí el padre Vargas ha presentado varias reflexiones sobre los laicos misioneros.
En dicha tesis, haciendo referencia al documento “El ser y el quehacer del Imey se afirma: “… la acción de los laicos se revela hoy más necesaria y valiosa no por estrategia pastoral sino por genuina teología”. No son favores los que nos piden, es un derecho, afirma el Padre Vargas.
1994: planeación y formación constante. Las reuniones los miércoles en las horas de la noche, con el acompañamiento de un sacerdote javeriano asignado por el Consejo General. Destacamos la presencia de los Padres Libardo Castaño, a partir de aquí han estado con nosotros sacerdotes asesores como los padres Guillermo Bedoya y Jaime Ossa. Además de seminaristas como Ángel Flores, Ronald Rojas, Pedro Gómez Barajas, Medardo Henao, Lucas Mayorga, Dainer Agamez Gómez, Martín Porras, Fredy Olarte, William Rojano, Zoilo Puglia, Carlos Andrés Vargas, Juan Pablo Aguilar, entre otros.
Se prestó servicio misionero en San Marcos y Majagual –Sucre-.
Las compañeras Lina Victoria Mesa y Alba Velásquez inician sus estudios en el I.M.A. y se analiza la posibilidad de que éstas compañeras en compañía de Yolima partan a prestar sus servicios misioneros ad gentes a Bolivia. Por algunos motivos propios del Consejo General se tuvo que descartar este proyecto.
En 1996 nos damos cuenta de la creación de los grupos de Laicos Misioneros Javerianos de Yarumal en Sao Paulo, Brasil, por el padre Constantino Gutiérrez, m.x.y. y en Angola, por el padre Javier Cardona m.x.y.
1998: Nace el Boletín Informativo VEAN, como impreso de animación, formación e información misionera de los Laicos Misioneros Javerianos de Yarumal. Se elaboran plegables publicitarios. Se hacen contactos con diferentes medios de comunicación escritos, radiales y televisivos.
1999: Octubre 3: se realiza el I Congreso de Laicos Misioneros de Medellín, en el Seminario de Misiones Extranjeras, participaron cerca de 500 laicos pertenecientes a los diferentes equipos de laicos misioneros de Medellín: Laicos Misioneros de Santa Teresita, Usemi, Misioneras Seglares de la Madre Laura, Seglares Misioneros Claretianos, Carmelo Seglar Misionero, Parroquia San Gregorio Magno, entre otros. Como ponentes estuvieron la laica misionera Astrid Yarce, de la USEMI, con su exposición sobre la Espiritualidad del Laico Misionero. El Padre Gerardo Nieves, m.x.y. sobre Misión Ad Extra-Misión Ad Intra y El Papel de Laico Misionero en el umbral del tercer milenio por la doctora Gloria Restrepo, socióloga y, en ese momento, coordinadora de la Corporación Illakir de Enkai. Fue muy positivo porque todos los participantes sentimos que no estábamos solos en la vanguardia misionera. Por parte de la Arquidiócesis de Medellín no hubo ningún acompañamiento y ni apoyo de ninguna clase. Hubo mensajes del P. Luis Eduardo Castaño, Director Nacional de las Obras Misionales Pontificias y del P. Bernardo Parra Afanador del Centro Nacional Misionero, de la Conferencia Episcopal Colombiana.
2000: II Congreso de Laicos Misioneros de Medellín, igualmente en el Seminario de Misiones Extranjeras de Yarumal. Con la presencia del Padre Alberto Restrepo, columnista del periódico El Colombiano y formador del Seminario y de la Escuela de Teología Gerardo Valencia Cano, el doctor Carlos Corssi Otalora, Senador de la República y el Padre Jesús Emilio Osorno, m.x.y., Secretario Ejecutivo del Departamento de Misiones del Consejo Episcopal Latinoamericano.
En el 2001 el Centro Nacional Misionero, coordinado por el Padre Bernardo Parra Afanador, invita a los Laicos Misioneros Javerianos de Yarumal a encargarse de la organización, coordinación y logística del XI Curso Para Misioneros Ad Gentes, que por primera vez se realiza en Medellín. Con la participación de 70 misioneros venidos de diferentes lugares de Colombia y de América y de varios Laicos que realizaron el Curso.
Se hace convenio con el Sena para capacitar a algunos laicos en Primeros Auxilios e Inyectología. Se insiste en que la formación debe ser continua.
Monseñor Alberto Giraldo Jaramillo con motivo de la Beatificación de la Madre Laura Montoya Upegui crea la Vicaría Episcopal de Pastoral Misionera de la Arquidiócesis de Medellín y solicita a través del Padre Luis Gaviria, Vicario Episcopal de Pastoral Misionera, que un Laico Misionero Javeriano represente a todos los Laicos de la Arquidiócesis de Medellín. Luego se crea el Comité Regional Misionero integrado por las diócesis que conforman las Provincias Eclesiásticas de Medellín y de Santafe de Antioquia donde otros dos laicos javerianos hacen presencia y desde estos dos entes proyectar el sentir misionero Javeriano.
El Instituto de Misiones le entrega a los Laicos Misioneros Javerianos la Escuela de Teología Pastoral para Laicos Monseñor Gerardo Valencia Cano. Escuela que antes hiciera parte del apostolado de algunos seminaristas y que ofrece la Diplomatura de Pastoral con énfasis misionero a los laicos venidos de las diferentes comunidades parroquiales de Medellín y otras Iglesias Particulares y Locales cercanas.
Se han prestado servicios misioneros temporales –Semana Santa y Navidad- en: San Marcos y Majagual (Sucre), Leticia (Amazonas), Tierradentro (Cauca), Uré (Córdoba), San Jerónimo y Maceo (Antioquia), Armero-Guayabal y Líbano (Tolima). En este último año 2008 también se abrió campo de misión en el Municipio de Yacopí Cundinamarca, pues es el municipio más grande de Cundinamarca, con 123 veredas, y un sólo Sacerdote.
Hemos enviado Laicos Asociados a: Kenya: Daniel Darío Vera, Gloria Piedad Álvarez, Luis Alberto Hernández (hoy hermano), a Bolivia: Álvaro Celis. También a Perú, Malí, Buenaventura y Vaupés. Mientras que en Kenya se asocia: Jean Juma para prestar sus servicios en Etiopía y en
Bolivia, la española Angelina Vilamala. Actualmente hay dos laicas asociadas en Kenya: una presta sus servicios de contadora en la Misión y la otra servicios pastorales.
Nuestras pastorales las hemos prestado en lugares como Pantanillo-Envigado, Concepción, Palermo, Caldas, Guaranda, Museo Etnográfico Miguel Ángel Builes, Vicaría Episcopal de Pastoral Misionera de la Arquidiócesis de Medellín, Comité Regional Misionero, Casa de Emaus, Acompañamiento a los seminaristas en sus pastorales, Infancia Misionera-Parroquia de Emaus-. Además, los miembros de la comunidad tienes sus apostolados en las parroquias y grupos apostólicos personales.
En el año 2007 realizamos el curso de primeros auxilios, dictado y certificado por el Servicio Nacional de Aprendizaje “Sena”.
Los laicos Misioneros Javerianos de Yarumal a través de la Escuela de Teología, Pastoral y Catequesis Monseñor Gerardo Valencia Cano, ofrecemos un proceso de formación, teniendo en cuenta:
- El llamamiento del Señor Jesús “Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación” (Marcos 16,15).
- El llamado de la Iglesia a través de la historia y de manera reciente y especial en Aparecida: “Para cumplir su misión con responsabilidad personal, los laicos necesitan una sólida formación doctrinal, pastoral y espiritual, lo mismo que un adecuado acompañamiento para dar testimonio de Cristo y de los valores del Reino en el ámbito de la vida social, económica, política y cultural” (D.A. 212). “…Ellos han de ser parte activa y creativa en la elaboración y ejecución de proyectos pastorales a favor de la comunidad…” (D. A. 213).
Desafiados por la realidad de nuestros pueblos y culturas, se convierte en un imperativo categórico en la formación de agentes de pastoral misionera, el estudio de la antropología para la misión.
Se requiere que los agentes de pastoral misionera accedan a aprendizajes significativos, que den sentido a la realidad o un nuevo sentido a la realidad, que les permita prepararse de forma actitudinal y académica para entrar a otras culturas, diferentes de la propia, aún sin haber salido de su realidad socio – cultural.
Existen planteamientos muy valiosos en el Documento de Aparecida, propio de la V Conferencia general del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, reunida en mayo de 2007. En su análisis sobre la realidad que nos interpela como discípulos y misioneros, los Obispos hacen planteamientos sobre la situación sociocultural: “… impacta, por tanto, antes que cualquier otra dimensión nuestra cultura y el modo como nos insertamos y apropiamos de ella. La variedad y riqueza de las culturas latinoamericanas, desde aquellas más originarias hasta aquellas que, con el paso de la historia y el mestizaje de sus pueblos, se han ido sedimentando en las naciones, las familias, los grupos sociales, las instituciones educativas y la convivencia cívica, constituye un dato bastante evidente para nosotros y que valoramos como una singular riqueza”. (D.A. 43)
Manifiestan, además, los Obispos en los numerales 56, 57, 58 y 59 lo siguiente:
“Por otra parte, la riqueza y la diversidad cultural de los pueblos de América Latina y El Caribe resultan evidentes. Existen en nuestra región diversas culturas indígenas, afroamericanas, mestizas, campesinas, urbanas y suburbanas. Las culturas indígenas se caracterizan, sobre todo, por su apego profundo a la tierra y por la vida comunitaria, y por una cierta búsqueda de Dios. Las afroamericanas se caracterizan, entre otros elementos, por la expresividad corporal, el arraigo familiar y el sentido de Dios. La cultura campesina está referida al ciclo agrario. La cultura mestiza, que es la más extendida entre muchos pueblos de la región, ha buscado en medio de contradicciones sintetizar a lo largo de la historia estas múltiples fuentes culturales originarias, facilitando el diálogo de las respectivas cosmovisiones y permitiendo su convergencia en una historia compartida. A esta complejidad cultural habría que añadir también la de tantos inmigrantes europeos que se establecieron en los países de nuestra región”. (D.A. 56)
“Estas culturas coexisten en condiciones desiguales con la llamada cultura globalizada. Ellas exigen reconocimiento y ofrecen valores que constituyen una respuesta a los antivalores de la cultura que se impone a través de los medios de comunicación de masas: comunitarismo, valoración de la familia, apertura a la trascendencia y solidaridad. Estas culturas son dinámicas y están en interacción permanente entre sí y con las diferentes propuestas culturales”. (D.A. 57)
“La cultura urbana es híbrida, dinámica y cambiante, pues amalgama múltiples formas, valores y estilos de vida, y afecta a todas las colectividades. La cultura suburbana es fruto de grandes migraciones de población en su mayoría pobre, que se estableció alrededor de las ciudades en los cinturones de miseria. En estas culturas, los problemas de identidad y pertenencia, relación, espacio vital y hogar son cada vez más complejos”. (D.A.58)
“Existen también comunidades de migrantes que han aportado las culturas y tradiciones traídas de sus tierras de origen, sean cristianas o de otras religiones. Por su parte, esta diversidad incluye a comunidades que se han ido formando por la llegada de distintas denominaciones cristianas y otros grupos religiosos. Asumir la diversidad cultural, que es un imperativo del momento, implica superar los discursos que pretenden uniformar la cultura, con enfoques basados en modelos únicos” (D.A. 59)
Se trata, en definitiva, de preparar misioneros en la sensibilidad, en actitudes de respeto y valoración de “lo otro” como distinto y diferente pero cargado de valor y como “semillas del Verbo” y en el fortalecimiento académico, ya que al fin y al cabo las ciencias sociales son un legado de la humanidad que nos permiten reconocer al ser humano mas plenamente. |