Para los Misioneros de Yarumal, ser misionero es una gran alegría porque nos permite engrandecer el Reino de Dios en la tierra. Tenemos la posibilidad de conocer de cerca el sufrimiento de muchas comunidades y estamos capacitados para liderar procesos de mejoramiento social y económico. En ello encontramos una forma de evangelizar y dar testimonio.
Ser misionero es anunciar que Dios es amor, asegura Benedicto XVI en su Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones.
Ser misionero es anunciar que Dios es amor, afirma Benedicto XVI en el mensaje que ha escrito con motivo del octogésimo Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND) 2006.
Por este motivo, el tema escogido para este día, que en esta ocasión se celebra el domingo 22 de octubre, es «La caridad, alma de la misión»
«La misión, si no está orientada por la caridad, es decir, si no surge de un profundo acto de amor divino, corre el riesgo de reducirse a mera actividad
filantrópica y social», advierte el Papa.
«El amor que Dios tiene por cada persona constituye, de hecho, el corazón de
la experiencia y del anuncio del Evangelio, y cuantos lo acogen se
convierten a su vez en testigos», añade.
«Toda comunidad cristiana está llamada, por tanto, a dar a conocer que Dios
es Amor», señala.
Por este motivo, el Papa desea que la Jornada Misionera Mundial sea una
oportunidad «para comprender cada vez mejor que el testimonio del amor, alma
de la misión, concierne a todos».
«Servir al Evangelio no debe considerarse como una aventura en solitario,
sino como un mpromiso compartido de toda comunidad», subraya el texto.
«Junto a los que están en primera línea en las fronteras de la
evangelización --y pienso con reconocimiento en los misioneros y las
misioneras-- muchos otros, niños, jóvenes y adultos, contribuyen con la
oración y su cooperación en diversos modos a la difusión del Reino de Dios
en la tierra», concluye el Santo Padre.
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